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Un poema dedicado

Posteado por: Cabaret en: Junio 3, 2009

Gracias Chema :)

Sandra sólo habla en líneas generales

Donde habita, donde come, donde
parece un arenoso acantilado,
allí es un cordero de ámbar con ojos de anís
y algo acerca de la dicha sexual tiene escrito en
    la
frente.
Luego viene lo intolerable y maligno
(tal vez su madre, su padre o su hermana),
porque como he dicho dicha digo
que la veo y no la reconozco bajo arcos de triunfo cocinados a cuchillo,
hablando palabras de fuego sobre el Mediterráneo (que para ella fue Tequesquitengo o no fue nada), deshaciéndose en fulgores sobre
    la soberana idiotez
de la Gioconda
(que a ella, lo sé a ciencia cierta, le pareció
una simple putita de Polanco),
bebiendo vinos rojos, besos rojos —canalla,
    perra—,
paseándose verdosamente, sandramente
por ciudades que no conozco y que no me
    importan
como no me importa ella sino porque existe
y es posible verla de lejos, de cerca,
comiendo bajo los húmedos azules de Nápoles,
viendo sin ver y hablando en líneas generales
como en un remanso de siniestra paz
    gastronómica.

Hace dos días con sus noches pude verla
(ella vive en las calles de Racine
y yo en Lope de Vega, lo cual es todo un drama
    en
seis actos)
y en sus ojos había una tormenta edénica y
     turbadora
como antes y después del primer pecado
—lo virginal no quita lo caliente—,
Eva maldita Eva milenaria Eva evasiva Eva exúbera Eva general Eva particularmente
    deseada y
detestada
Eva que sabe a postre de manzana postre de
    mieles
Eva que huele a café con Leche-de-la-Mujer-Amada
Eva liberada Eva que viajó por Europa
y en verdad que nunca salió de estas amargas
    calles
¿para qué, si sus alas son dos liras rotas
y en el Foro romano sólo discurren los
    homosexuales
y alguna pelirroja horizontal originaria de
     Brooklyn?

Esos hace dos días supe que Sandra había visto
     piedras talladas
y visto pinturas en sórdidos museos
y visto a Sofía Loren de lejos, de tan lejos
como de aquí a ella, Sandra de los ojos
que brillan y rebrillan como santelmos a la mitad
     del naufragio,
Sandra anónima Sandra espigada Sandra para
morirse de una buena vez
Sandra ¿por qué te llamas estúpidamente Sandra? Sandra ojos de cordero degollado  
    Sandra
catedralicia
Sandra Santa Capilla Sandra Nuestra Señora Sandra diabla y demonia sandrísima
que nunca me miró de frente que nunca me dijo
     buenas tardes
—lo que yo hubiera querido era un buenas
     noches—,
Sandra fugaz heroína de un poema fugaz
como el paso de una azucena por el palacio de
    algo
así como un poeta.

21 de diciembre de 1966

4 comentarios para "Un poema dedicado"

Guauuuu. ¡Qué cosa más bonita de poema y qué bien hecho! Enhorabuena a Chema y a ti por sugerir todo eso:)

ays, que más quisiera plima, el poema lleva mi nombre pero no está inspirado en mí. Es de Efraín Huerta.

¿Sandra?

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