Mayo 14, 2008...7:07 am
Piruetas del destino
Ayer fue un día para apuntar. Martes y trece. Ni había caído hasta que comencé a vivir sucesos cuanto menos curiosos.
De camino al trabajo me encontré a tres personas en diferentes calles. La primera, a la que menos intención tenía de ver, las dos siguientes personas de siempre.
A media mañana entrevisté a un chico al que le cortaron una pierna tras extirparle un tumor oseo en la tibia a los quince años. Su vitalidad, optimismo y buen humor me dio toda una lección: “Tras meses y meses de operaciones para intentar eliminar la infección que se me produjo con la primera intervención, decidí prescindir de la pierna. Hice una lista de lo bueno y lo malo de vivir con un trozo de carne siempre infectado y vivir sin él. Ahora ni siquiera quiero una prótesis. Yo soy así y me siento muy ágil con mis muletas”. El chico es batería y trabaja en una orquesta que va de gira en verano por los pueblos de toda España. Su pasión por la música le hacía el hombre más feliz, seguramente, de al menos la habitación en la que estábamos.
Por la tarde firmaba mi contrato de alquiler. Mi hermana dijo de comer conmigo, acercarse a la inmobiliiaria y desde allí ayudarme con la mudanza. Al llegar y presentarnos mi hermana exclamó: “¡Enrique! ¡pero si es mi dentista!” Y lo era. Y el dueño de la inmobiliaria, además, resultaba tener un piso en el bloque de mi madre y ser pariente del casero-dentista, quien nos llevó en su coche, que estaba asegurado en la agencia de mi cuñado, hasta el piso para enseñárnoslo a todos. Al rato recibí el mensaje más esperado de la semana proponiéndome un encuentro, que tuvo que posponerse porque yo, precisamente, estaba de mudanza.
Y por la noche la llamada más inesperada vino a perturbar mi cena, agitar mi corazón y removerme de nuevo la nostalgia, la pena, el cariño y otras tantas cosas más difíciles y extensas de describir.
Ayer fue martes y trece. El día de la mala suerte. Justo un mes después de mi cumpleaños y como también dijo mi madre: “El día de la Virgen de Fátima”. Si siguen pasándome estas cosas tendré que empezar a rezarle a la virgen, a San Judas Tadeo y a yonosecuantos santos más a los que invoca mi madre. Porque al final, sean como sean las circunstancias, siempre se portan.






8 comentarios
Mayo 14, 2008 a las 11:06 am
Sandrita despues de todo no salió mal el día y sobretodo ya tienes el ático de tu vida donde empezaras una nueva vida y todo lo veras de color de rosa , te lo aseguro .
un besito tu hermana.
Mayo 14, 2008 a las 11:33 am
gracias evita, todo poco a poco, tendré paciencia.
Espero que brindemos muchas más veces desde allí y observemos la ciudad a nuestros pies.
Mayo 14, 2008 a las 3:17 pm
Aisss, hay día sí, en los que se junta todo. Pero tú piensa en ese ático tan maravilloso en el que vas a vivir
Eres una mujer independiente, joven… ¡y ahora, con la ciudad a tus pies! Yo me cambiaba por ti fijo (bueno, si sigo conservando mi sexo; me gusta ser un tío :P)
Ya nos cuentas, Sandrita. Espero que ese encuentro pendiente vaya bien.
Un beso.
Mayo 14, 2008 a las 9:11 pm
Joer cuanta cosa. xD
Mayo 16, 2008 a las 9:46 am
¿Se puede brindar con Granada a los pies? ¿Y cuando dices que invitas a los bloggers amigos?
¡Ánimo y suerte!
Mayo 16, 2008 a las 11:15 am
Granada a tus pies, y el cielo a tus ojos, y tu mirada será siempre el sol que amanece por el lado de los perdidos, los que saben adorar la suavidad de tu luz, tu luz que siempre conduce hacia el mar…
Suerte…
Mayo 16, 2008 a las 2:09 pm
Oye, he tomado una foto tuya para ilustrar un texto en mi blog. Con tu permiso…
Mayo 19, 2008 a las 7:06 am
y sin él
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